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Investigación.

İsim Investigación.
Yazar Escuela de Estudios Árabes de Granada.
Basım Tarihi: 1932
Basım Yeri - Granada
Tür Diğer
Dil ara,eng,fra,spa
Dijital Hayır
Yazma Hayır
Kütüphane: CSIC Kütüphanesi ve Arşiv Ağı
Kayıt Numarası 34CSIC_ALMA_DS21150412480004201
Lokasyon Escuela de Estudios Árabes
Tarih 1932-1983
Notlar Documentación generada a partir de la actividad investigadora desarrollada en la Escuela de Estudios Arabes por el personal científico y los grupos de investigación. Refleja la trayectoria y repercusión de sus trabajos, financiados con fondos públicos. La mayoría corresponde al periodo 1932-1983. 1. Departamentos/Secciones/Grupos de investigación. --- 2. Personal científico. -- 3. Colecciones especiales. En 1932 se fundó la Escuela de Estudios Arabes (EEA), dedicada a los estudios árabes y hebreos y a la difusión el conocimiento de la civilización árabe. En una primera etapa la dirección estaba vinculada a la Universidad de Granada, a través de un patronato formado por cinco miembros. La organización del centro, tanto en su vertiente investigadora como docente, quedó vertebrada en cuatro secciones: Filología, Derecho e Instituciones Islámicas, Historia Política y Cultural, y Arte y Arqueología Arábiga, incluyéndose en la primera Hebreo Bíblico, y en la tercera Historia de los Judíos. La Ley fundacional establecía, además, que la Escuela de Estudios Arabes tenía la obligación de desarrollar investigaciones científicas que tuviesen que ver con los campos de estudio contemplados en esas cuatro secciones. Los resultados derivados de ellas, conjuntamente con los de la escuela de Madrid, habían de salir a la luz a través de una publicación especializada. Fue así como nació la prestigiosa revista Al-Andalus, predecesora de la no menos acreditada Al-Qantara. Tras el paréntesis de la Guerra Civil, que supuso un disminución de la actividad del centro, este pasó a depender del Consejo Superior de Investigaciones Científicas., Uno de los objetivos básicos del nuevo organismo era desarrollar investigaciones a través de los centros que dependieran de él. Para cumplir con ello fueron incorporados al CSIC los centros de la disuelta Junta para Ampliación de Estudios, así como otros institutos, entre ellos las Escuelas de Estudios Arabes de Madrid y Granada. En consecuencia, la granadina pasó a prestar atención primordial al campo de la investigación. Se extinguió el patronato que la regía, cambiaron algunos estatutos y secciones, y la docencia quedó prácticamente en manos de la Facultad de Letras. Las Escuelas de Estudios Arabes de Granada y Madrid pasaron primeramente a formar parte del Instituto Arias Montano de Estudios Arabes y Hebraicos, pero no tardaron en constituir conjuntamente un único instituto, el llamado Miguel Asín, nombre que finalmente adoptó para sí el centro de Madrid, de manera que, a partir de entonces, el término de Escuela de Estudios Arabes quedó reservado en exclusiva para la sede granadina. La vida del instituto no sufrió significativos cambios durante esta nueva etapa. Las labores de investigación, con ser las prioritarias, convivieron con unas clases de iniciación al árabe hasta 1976. Las secciones, llamadas posteriormente unidades estructurales, fueron cambiando unas veces, y menguando o creciendo en número otras. Por poner un ejemplo, a las de F¡lología, Historia y Derecho se sumaron, según los tiempos, la de Filosofía Hispanomusulmana o la de Bibliografía. En otro orden de cosas, la relación con la Universidad granadina siguió siendo estrecha; tanto que gracias a que algunos de sus profesores permanecieron vinculados a la institución, esta logró mantener su actividad durante décadas., A partir de 1979 el CSIC, comenzó a dotar a la Escuela de plazas propias, tanto de personal científico como auxiliar. Las denominadas unidades estructurales pervivieron algún tiempo hasta que, finalmente, todas ellas terminaron por formar un único departamento, llamado de Estudios Arabes. De acuerdo con el perfil e intereses de los nuevos investigadores, el centro dirigió su mirada a al-Andalus, contemplando sus ocho siglos de existencia desde perspectivas y enfoques distintos, analizando lo mismo su historia que su sociedad, su arte que su arquitectura, estudiando, por ejemplo, la evolución experimentada por las ciencias agronómicas y médicas durante el período en que la Península Ibérica estuvo dominada por los musulmanes, los últimos años del reino nazarí, o el papel desempeñado por los moriscos. La Escuela de Estudios Arabes ha crecido en número de investigadores y personal de apoyo. Todos los miembros del Instituto pertenecen al mismo organismo científico, en calidad de personal de plantilla, becarios de investigación o contratados., Hoy día, el objetivo fundamental de la Escuela de Estudios Arabes es el estudio de la cultura de al-Andalus y el mundo islámico. Su único departamento cuenta con cuatro grupos de investigación, dirigidos todos ellos por investigadores del Instituto: uno que se centra en el estudio de las ciencias de la naturaleza en la Andalucía musulmana, otro que se ocupa de analizar la sociedad en al-Andalus, un tercero denominado “Arquitectura hispanomusulmana”, y, por último, el llamado “Islam medieval, historia, arqueología y conservación del patrimonio histórico”. Las líneas de investigación más representativas del Instituto son el estudio de la historia de al-Andalus, la edición y traducción de textos árabes, el análisis de la Granada musulmana y morisca, la arqueología medieval, la literatura biográfica árabe, las ciencias de la naturaleza en período andalusí, la historiografía árabe, el derecho islámico, la arquitectura islámica y la conservación del patrimonio histórico. La Escuela de Estudios Árabes mantiene una relación muy estrecha con otros institutos del CSIC, especialmente con el de Filología. Igual de fluidos son sus lazos con la universidad. Con la granadina, en concreto, colabora desde hace muchos años aportando personal científico a sus cursos de doctorado y tribunales de tercer ciclo. Algunos investigadores del Instituto pertenecen a organismos internacionales; otros participan en proyectos científicos financiados por el Patronato de la Alhambra y Generalife y el Patronato de los Reales Alcázares de Sevilla, lo que hace que los vínculos con estas instituciones sean muy sólidos. La presencia del centro también se deja notar en buen número de ayuntamientos y otras instituciones locales de rancia tradición; tal es el caso del Centro de Estudios Históricos de Granada y su Reino.. En 1932 se fundó la Escuela de Estudios Arabes (EEA), dedicada a los estudios árabes y hebreos y a la difusión el conocimiento de la civilización árabe. En una primera etapa la dirección estaba vinculada a la Universidad de Granada, a través de un patronato formado por cinco miembros. La organización del centro, tanto en su vertiente investigadora como docente, quedó vertebrada en cuatro secciones: Filología, Derecho e Instituciones Islámicas, Historia Política y Cultural, y Arte y Arqueología Arábiga, incluyéndose en la primera Hebreo Bíblico, y en la tercera Historia de los Judíos. La Ley fundacional establecía, además, que la Escuela de Estudios Arabes tenía la obligación de desarrollar investigaciones científicas que tuviesen que ver con los campos de estudio contemplados en esas cuatro secciones. Los resultados derivados de ellas, conjuntamente con los de la escuela de Madrid, habían de salir a la luz a través de una publicación especializada. Fue así como nació la prestigiosa revista Al-Andalus, predecesora de la no menos acreditada Al-Qantara. Tras el paréntesis de la Guerra Civil, que supuso un disminución de la actividad del centro, este pasó a depender del Consejo Superior de Investigaciones Científicas., Uno de los objetivos básicos del nuevo organismo era desarrollar investigaciones a través de los centros que dependieran de él. Para cumplir con ello fueron incorporados al CSIC los centros de la disuelta Junta para Ampliación de Estudios, así como otros institutos, entre ellos las Escuelas de Estudios Arabes de Madrid y Granada. En consecuencia, la granadina pasó a prestar atención primordial al campo de la investigación. Se extinguió el patronato que la regía, cambiaron algunos estatutos y secciones, y la docencia quedó prácticamente en manos de la Facultad de Letras. Las Escuelas de Estudios Arabes de Granada y Madrid pasaron primeramente a formar parte del Instituto Arias Montano de Estudios Arabes y Hebraicos, pero no tardaron en constituir conjuntamente un único instituto, el llamado Miguel Asín, nombre que finalmente adoptó para sí el centro de Madrid, de manera que, a partir de entonces, el término de Escuela de Estudios Arabes quedó reservado en exclusiva para la sede granadina. La vida del instituto no sufrió significativos cambios durante esta nueva etapa. Las labores de investigación, con ser las prioritarias, convivieron con unas clases de iniciación al árabe hasta 1976. Las secciones, llamadas posteriormente unidades estructurales, fueron cambiando unas veces, y menguando o creciendo en número otras. Por poner un ejemplo, a las de F¡lología, Historia y Derecho se sumaron, según los tiempos, la de Filosofía Hispanomusulmana o la de Bibliografía. En otro orden de cosas, la relación con la Universidad granadina siguió siendo estrecha; tanto que gracias a que algunos de sus profesores permanecieron vinculados a la institución, esta logró mantener su actividad durante décadas., A partir de 1979 el CSIC, comenzó a dotar a la Escuela de plazas propias, tanto de personal científico como auxiliar. Las denominadas unidades estructurales pervivieron algún tiempo hasta que, finalmente, todas ellas terminaron por formar un único departamento, llamado de Estudios Arabes. De acuerdo con el perfil e intereses de los nuevos investigadores, el centro dirigió su mirada a al-Andalus, contemplando sus ocho siglos de existencia desde perspectivas y enfoques distintos, analizando lo mismo su historia que su sociedad, su arte que su arquitectura, estudiando, por ejemplo, la evolución experimentada por las ciencias agronómicas y médicas durante el período en que la Península Ibérica estuvo dominada por los musulmanes, los últimos años del reino nazarí, o el papel desempeñado por los moriscos. La Escuela de Estudios Arabes ha crecido en número de investigadores y personal de apoyo. Todos los miembros del Instituto pertenecen al mismo organismo científico, en calidad de personal de plantilla, becarios de investigación o contratados., Hoy día, el objetivo fundamental de la Escuela de Estudios Arabes es el estudio de la cultura de al-Andalus y el mundo islámico. Su único departamento cuenta con cuatro grupos de investigación, dirigidos todos ellos por investigadores del Instituto: uno que se centra en el estudio de las ciencias de la naturaleza en la Andalucía musulmana, otro que se ocupa de analizar la sociedad en al-Andalus, un tercero denominado “Arquitectura hispanomusulmana”, y, por último, el llamado “Islam medieval, historia, arqueología y conservación del patrimonio histórico”. Las líneas de investigación más representativas del Instituto son el estudio de la historia de al-Andalus, la edición y traducción de textos árabes, el análisis de la Granada musulmana y morisca, la arqueología medieval, la literatura biográfica árabe, las ciencias de la naturaleza en período andalusí, la historiografía árabe, el derecho islámico, la arquitectura islámica y la conservación del patrimonio histórico. La Escuela de Estudios Árabes mantiene una relación muy estrecha con otros institutos del CSIC, especialmente con el de Filología. Igual de fluidos son sus lazos con la universidad. Con la granadina, en concreto, colabora desde hace muchos años aportando personal científico a sus cursos de doctorado y tribunales de tercer ciclo. Algunos investigadores del Instituto pertenecen a organismos internacionales; otros participan en proyectos científicos financiados por el Patronato de la Alhambra y Generalife y el Patronato de los Reales Alcázares de Sevilla, lo que hace que los vínculos con estas instituciones sean muy sólidos. La presencia del centro también se deja notar en buen número de ayuntamientos y otras instituciones locales de rancia tradición; tal es el caso del Centro de Estudios Históricos de Granada y su Reino.
Örnek Metin Documentación generada a partir de la actividad investigadora desarrollada en la Escuela de Estudios Arabes por el personal científico y los grupos de investigación. Refleja la trayectoria y repercusión de sus trabajos, financiados con fondos públicos. La mayoría corresponde al periodo 1932-1983
Sayısal Sınıflandırma AEA/EA/A.3
Tanımlama Seviyesi 1ª división de fondo
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Basım Tarihi 1932
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Kayıt Numarası 34CSIC_ALMA_DS21150412480004201
Lokasyon Escuela de Estudios Árabes
Tarih 1932-1983
Notlar Documentación generada a partir de la actividad investigadora desarrollada en la Escuela de Estudios Arabes por el personal científico y los grupos de investigación. Refleja la trayectoria y repercusión de sus trabajos, financiados con fondos públicos. La mayoría corresponde al periodo 1932-1983. 1. Departamentos/Secciones/Grupos de investigación. --- 2. Personal científico. -- 3. Colecciones especiales. En 1932 se fundó la Escuela de Estudios Arabes (EEA), dedicada a los estudios árabes y hebreos y a la difusión el conocimiento de la civilización árabe. En una primera etapa la dirección estaba vinculada a la Universidad de Granada, a través de un patronato formado por cinco miembros. La organización del centro, tanto en su vertiente investigadora como docente, quedó vertebrada en cuatro secciones: Filología, Derecho e Instituciones Islámicas, Historia Política y Cultural, y Arte y Arqueología Arábiga, incluyéndose en la primera Hebreo Bíblico, y en la tercera Historia de los Judíos. La Ley fundacional establecía, además, que la Escuela de Estudios Arabes tenía la obligación de desarrollar investigaciones científicas que tuviesen que ver con los campos de estudio contemplados en esas cuatro secciones. Los resultados derivados de ellas, conjuntamente con los de la escuela de Madrid, habían de salir a la luz a través de una publicación especializada. Fue así como nació la prestigiosa revista Al-Andalus, predecesora de la no menos acreditada Al-Qantara. Tras el paréntesis de la Guerra Civil, que supuso un disminución de la actividad del centro, este pasó a depender del Consejo Superior de Investigaciones Científicas., Uno de los objetivos básicos del nuevo organismo era desarrollar investigaciones a través de los centros que dependieran de él. Para cumplir con ello fueron incorporados al CSIC los centros de la disuelta Junta para Ampliación de Estudios, así como otros institutos, entre ellos las Escuelas de Estudios Arabes de Madrid y Granada. En consecuencia, la granadina pasó a prestar atención primordial al campo de la investigación. Se extinguió el patronato que la regía, cambiaron algunos estatutos y secciones, y la docencia quedó prácticamente en manos de la Facultad de Letras. Las Escuelas de Estudios Arabes de Granada y Madrid pasaron primeramente a formar parte del Instituto Arias Montano de Estudios Arabes y Hebraicos, pero no tardaron en constituir conjuntamente un único instituto, el llamado Miguel Asín, nombre que finalmente adoptó para sí el centro de Madrid, de manera que, a partir de entonces, el término de Escuela de Estudios Arabes quedó reservado en exclusiva para la sede granadina. La vida del instituto no sufrió significativos cambios durante esta nueva etapa. Las labores de investigación, con ser las prioritarias, convivieron con unas clases de iniciación al árabe hasta 1976. Las secciones, llamadas posteriormente unidades estructurales, fueron cambiando unas veces, y menguando o creciendo en número otras. Por poner un ejemplo, a las de F¡lología, Historia y Derecho se sumaron, según los tiempos, la de Filosofía Hispanomusulmana o la de Bibliografía. En otro orden de cosas, la relación con la Universidad granadina siguió siendo estrecha; tanto que gracias a que algunos de sus profesores permanecieron vinculados a la institución, esta logró mantener su actividad durante décadas., A partir de 1979 el CSIC, comenzó a dotar a la Escuela de plazas propias, tanto de personal científico como auxiliar. Las denominadas unidades estructurales pervivieron algún tiempo hasta que, finalmente, todas ellas terminaron por formar un único departamento, llamado de Estudios Arabes. De acuerdo con el perfil e intereses de los nuevos investigadores, el centro dirigió su mirada a al-Andalus, contemplando sus ocho siglos de existencia desde perspectivas y enfoques distintos, analizando lo mismo su historia que su sociedad, su arte que su arquitectura, estudiando, por ejemplo, la evolución experimentada por las ciencias agronómicas y médicas durante el período en que la Península Ibérica estuvo dominada por los musulmanes, los últimos años del reino nazarí, o el papel desempeñado por los moriscos. La Escuela de Estudios Arabes ha crecido en número de investigadores y personal de apoyo. Todos los miembros del Instituto pertenecen al mismo organismo científico, en calidad de personal de plantilla, becarios de investigación o contratados., Hoy día, el objetivo fundamental de la Escuela de Estudios Arabes es el estudio de la cultura de al-Andalus y el mundo islámico. Su único departamento cuenta con cuatro grupos de investigación, dirigidos todos ellos por investigadores del Instituto: uno que se centra en el estudio de las ciencias de la naturaleza en la Andalucía musulmana, otro que se ocupa de analizar la sociedad en al-Andalus, un tercero denominado “Arquitectura hispanomusulmana”, y, por último, el llamado “Islam medieval, historia, arqueología y conservación del patrimonio histórico”. Las líneas de investigación más representativas del Instituto son el estudio de la historia de al-Andalus, la edición y traducción de textos árabes, el análisis de la Granada musulmana y morisca, la arqueología medieval, la literatura biográfica árabe, las ciencias de la naturaleza en período andalusí, la historiografía árabe, el derecho islámico, la arquitectura islámica y la conservación del patrimonio histórico. La Escuela de Estudios Árabes mantiene una relación muy estrecha con otros institutos del CSIC, especialmente con el de Filología. Igual de fluidos son sus lazos con la universidad. Con la granadina, en concreto, colabora desde hace muchos años aportando personal científico a sus cursos de doctorado y tribunales de tercer ciclo. Algunos investigadores del Instituto pertenecen a organismos internacionales; otros participan en proyectos científicos financiados por el Patronato de la Alhambra y Generalife y el Patronato de los Reales Alcázares de Sevilla, lo que hace que los vínculos con estas instituciones sean muy sólidos. La presencia del centro también se deja notar en buen número de ayuntamientos y otras instituciones locales de rancia tradición; tal es el caso del Centro de Estudios Históricos de Granada y su Reino.. En 1932 se fundó la Escuela de Estudios Arabes (EEA), dedicada a los estudios árabes y hebreos y a la difusión el conocimiento de la civilización árabe. En una primera etapa la dirección estaba vinculada a la Universidad de Granada, a través de un patronato formado por cinco miembros. La organización del centro, tanto en su vertiente investigadora como docente, quedó vertebrada en cuatro secciones: Filología, Derecho e Instituciones Islámicas, Historia Política y Cultural, y Arte y Arqueología Arábiga, incluyéndose en la primera Hebreo Bíblico, y en la tercera Historia de los Judíos. La Ley fundacional establecía, además, que la Escuela de Estudios Arabes tenía la obligación de desarrollar investigaciones científicas que tuviesen que ver con los campos de estudio contemplados en esas cuatro secciones. Los resultados derivados de ellas, conjuntamente con los de la escuela de Madrid, habían de salir a la luz a través de una publicación especializada. Fue así como nació la prestigiosa revista Al-Andalus, predecesora de la no menos acreditada Al-Qantara. Tras el paréntesis de la Guerra Civil, que supuso un disminución de la actividad del centro, este pasó a depender del Consejo Superior de Investigaciones Científicas., Uno de los objetivos básicos del nuevo organismo era desarrollar investigaciones a través de los centros que dependieran de él. Para cumplir con ello fueron incorporados al CSIC los centros de la disuelta Junta para Ampliación de Estudios, así como otros institutos, entre ellos las Escuelas de Estudios Arabes de Madrid y Granada. En consecuencia, la granadina pasó a prestar atención primordial al campo de la investigación. Se extinguió el patronato que la regía, cambiaron algunos estatutos y secciones, y la docencia quedó prácticamente en manos de la Facultad de Letras. Las Escuelas de Estudios Arabes de Granada y Madrid pasaron primeramente a formar parte del Instituto Arias Montano de Estudios Arabes y Hebraicos, pero no tardaron en constituir conjuntamente un único instituto, el llamado Miguel Asín, nombre que finalmente adoptó para sí el centro de Madrid, de manera que, a partir de entonces, el término de Escuela de Estudios Arabes quedó reservado en exclusiva para la sede granadina. La vida del instituto no sufrió significativos cambios durante esta nueva etapa. Las labores de investigación, con ser las prioritarias, convivieron con unas clases de iniciación al árabe hasta 1976. Las secciones, llamadas posteriormente unidades estructurales, fueron cambiando unas veces, y menguando o creciendo en número otras. Por poner un ejemplo, a las de F¡lología, Historia y Derecho se sumaron, según los tiempos, la de Filosofía Hispanomusulmana o la de Bibliografía. En otro orden de cosas, la relación con la Universidad granadina siguió siendo estrecha; tanto que gracias a que algunos de sus profesores permanecieron vinculados a la institución, esta logró mantener su actividad durante décadas., A partir de 1979 el CSIC, comenzó a dotar a la Escuela de plazas propias, tanto de personal científico como auxiliar. Las denominadas unidades estructurales pervivieron algún tiempo hasta que, finalmente, todas ellas terminaron por formar un único departamento, llamado de Estudios Arabes. De acuerdo con el perfil e intereses de los nuevos investigadores, el centro dirigió su mirada a al-Andalus, contemplando sus ocho siglos de existencia desde perspectivas y enfoques distintos, analizando lo mismo su historia que su sociedad, su arte que su arquitectura, estudiando, por ejemplo, la evolución experimentada por las ciencias agronómicas y médicas durante el período en que la Península Ibérica estuvo dominada por los musulmanes, los últimos años del reino nazarí, o el papel desempeñado por los moriscos. La Escuela de Estudios Arabes ha crecido en número de investigadores y personal de apoyo. Todos los miembros del Instituto pertenecen al mismo organismo científico, en calidad de personal de plantilla, becarios de investigación o contratados., Hoy día, el objetivo fundamental de la Escuela de Estudios Arabes es el estudio de la cultura de al-Andalus y el mundo islámico. Su único departamento cuenta con cuatro grupos de investigación, dirigidos todos ellos por investigadores del Instituto: uno que se centra en el estudio de las ciencias de la naturaleza en la Andalucía musulmana, otro que se ocupa de analizar la sociedad en al-Andalus, un tercero denominado “Arquitectura hispanomusulmana”, y, por último, el llamado “Islam medieval, historia, arqueología y conservación del patrimonio histórico”. Las líneas de investigación más representativas del Instituto son el estudio de la historia de al-Andalus, la edición y traducción de textos árabes, el análisis de la Granada musulmana y morisca, la arqueología medieval, la literatura biográfica árabe, las ciencias de la naturaleza en período andalusí, la historiografía árabe, el derecho islámico, la arquitectura islámica y la conservación del patrimonio histórico. La Escuela de Estudios Árabes mantiene una relación muy estrecha con otros institutos del CSIC, especialmente con el de Filología. Igual de fluidos son sus lazos con la universidad. Con la granadina, en concreto, colabora desde hace muchos años aportando personal científico a sus cursos de doctorado y tribunales de tercer ciclo. Algunos investigadores del Instituto pertenecen a organismos internacionales; otros participan en proyectos científicos financiados por el Patronato de la Alhambra y Generalife y el Patronato de los Reales Alcázares de Sevilla, lo que hace que los vínculos con estas instituciones sean muy sólidos. La presencia del centro también se deja notar en buen número de ayuntamientos y otras instituciones locales de rancia tradición; tal es el caso del Centro de Estudios Históricos de Granada y su Reino.
Örnek Metin Documentación generada a partir de la actividad investigadora desarrollada en la Escuela de Estudios Arabes por el personal científico y los grupos de investigación. Refleja la trayectoria y repercusión de sus trabajos, financiados con fondos públicos. La mayoría corresponde al periodo 1932-1983
Sayısal Sınıflandırma AEA/EA/A.3
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